Los votos matrimoniales

¿Cómo escribir los votos matrimoniales?

En este post hablamos con Eimar Pansard, ella es música y escritora de historias. Muchos de vosotros ya la conocéis porque ha escrito los votos para vuestra boda. Eimar refleja vuestros sentimientos cuando se hace difícil escribir lo que siente el corazón. En muchas ocasiones no sabemos lo difícil que es hacer algo, hasta que llega el momento de hacerlo. Lo mismo ocurre cuando nos sentamos a intentar escribir esas palabras que pronunciaremos uno de los días más especiales de nuestra vida: los votos matrimoniales.  Os dejo con sus palabras:

Comenzaré explicando de forma breve y sencilla qué son y en qué consisten los votos matrimoniales. Los votos son esas palabras que se dedican los novios antes de ponerse las alianzas, aunque como todo cambia, las bodas están a la orden del día y pueden pronunciarse tanto antes, como después. Generalmente, sólo se pronuncian cuando es una ceremonia civil, aunque el rito católico a veces permite al final de la misa que los novios puedan decirse unas palabras. Con estos votos lo que queremos es expresar al otro nuestros sentimientos en el día en que los caminos se unen, y son un breve resumen de las promesas que nos hacemos y que lucharemos por cumplir durante el matrimonio.

Foto de Cásate con Nosotros
Foto de Cásate con Nosotros

Mi consejo, como escritora y persona con experiencia en este tipo de lecturas, es bastante sencillo:  sed vosotros mismos. Podéis recurrir a los recuerdos del tiempo que habéis estado juntos, de las cosas que más te gustan de esa persona que se convertirá en tu cónyuge, y hacerle saber que lucharéis por seguir creando esos momentos.

Por ejemplo: “Juan, desde que llegaste a mi vida la has llenado de risas, has convertido los momentos en inolvidables, has creído en mi cuando ni yo misma lo hacía, y me has hecho ser mejor persona. Hoy nos unimos en matrimonio y juntos seremos capaces de hacer todo lo que nos propongamos (aquí podéis meter una anécdota, como aquella vez que….) Hoy te prometo que lucharé porque sigamos viviendo esta aventura hasta el fin de los días. Te quiero”

Es un ejemplo bastante cortito y sencillo, pero que muestra lo básico y a lo que hacía referencia con anterioridad. Personalizadlo, dadle vuestro toque, usad palabras o anécdotas que solo vosotros entendáis. Es vuestro momento. Es vuestra complicidad, sobre esto no hay nada escrito cada uno puede darle el estilo que más lo defina: más tierno, más informal, más corto o más largo. Cuando veáis que no os salen las palabras, imaginad que le contáis a alguien que significa la otra persona para ti, y quizás redescubráis ese sentimiento y esas mariposillas en el estómago que muchas veces la rutina hace olvidar.

No olvidéis que se trata de plasmar vuestros sentimientos, y nadie los conoce mejor que vosotros. Espero que nos sigamos leyendo por aquí y muchas gracias a Cristina por dejarme colarme por su blog esta semana.

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